La organización de la mentira (Populismo)

podemiruso«El intelectual no puede hacer nada más, no puede hacer la revolución. Las revoluciones hechas por intelectuales son siempre muy peligrosas» Umberto Eco.

La imaginación es ‘la capacidad de pasar de las transformaciones más impersonales y remotas a las características más íntimas del yo humano’, y de ver las relaciones entre ambas cosas. —De ahí que la ‘imparcialidad valorativa’ sea una creación romántica de las ciencias sociales— Para mí, es el factor humano, ese que ha construido el sentido filosófico de la vida, esa vaina en la que nadie nunca se pone de acuerdo.

La imparcialidad, es la pesadilla fáctica del yo primate, sin resolver. Lo que más jode al humano es el conflicto interior, no dialogado, con su yo mono. Ser imparcial es una entelequia rupturista, o creación cultural de los humanos, desdoblándose de la personalidad nativa y opaca, el mono..

No me gusta ser imparcial, porque contradice mi rol de sociólogo. Un profesor de sociología en la UCV, me dijo una vez, siendo yo estudiante, qué ‘sólo los muertos eran imparciales, porque no podían opinar, y mucho menos hacer ciencia’. Hoy en día esta de moda decir con elocuencia: ‘Una cosa es opinión y otra es información’, como si la información fuese neutral, ajustada a los hechos. En realidad el mundo está recreado de perspectivas inacabadas (polvorín), de ahí que dividamos el mundo, en concepciones político subjetivas,  en izquierda, derecha y populismo multicolor. Decía Umberto Eco, en su última novela (Número cero) “no son las noticias las que hacen el periódico, sino el periódico el que hace las noticias, saber juntar cuatro noticias distintas significa proponerle al lector una quinta noticia”

La creencia de que hay dimensiones escondidas bajo la realidad, se conoce como: ‘piretología’ y la jerarquización de dicha dimensión llevada a la política se llama Podemismo. La descripción y diagnostico del fenómeno del populismo por parte de la elite intelectual, científica, y en los (mass media) de comunicación, es contradictoria. No podía ser de otra manera, de ahí que, unos lo perciban como un problema de orden político, y otros como un fenómeno social romántico, de oprimidos vs. opresores. —Es la vieja teoría del buen salvaje de Rousseau, el sueño recurrente de la izquierda nihilista, enfrentada, per se, con el sentido de la vida, o modelo capitalista, creador de malas conciencias.

Hay quien se indigna por primera vez, como si ese sentimiento reflexivo y moral, fuese una revelación única, del verdadero sentido y dirección moral de la humanidad (‘la piretología’). Ello empodera al individuo y lo legítima para otras acciones rupturistas con la realidad, la realidad ya no me representa, (la negación nihilista) como afirmación posibilista de una nueva conciencia (germinal) de la libertad, el hombre nuevo. La organización de la mentira, es antitética al establishment, y sus élites, presentadas como castas dominantes. Lenin, lo tuvo claro: “Si no eres parte de la solución , entonces eres parte del problema . ¡Actúa!”

El mensaje y el sentido del manifiesto de Stéphane Hessel, de todo es malo, y puede ser aún peor, despierta la conciencia ‘piretológica’ del Podemita, o adánico. Estar indignado te capacita para todo, incluso, para reinventar el mundo. Ustedes se imaginan a alguien así en política. Claro que sí, se llaman Podemita español, nuevo estado de ilustración del siglo XXI.

La imaginación sociológica, dice, W. Mills, nos permite captar la historia y la biografía y la relación entre ambas dentro de la sociedad. —Yo agregaría más— también las relaciones entre las cosas en tiempo real, como manifestaciones del cambio. Esa es su tarea y promesa. Reconocer esa tarea y promesa es la señal del analista social clásico. El sentido común nos hace creer que en política, nada está inventado, pero en realidad, si que lo está.

El enfrentamiento taxativo (irrebatible) por el control del movimiento populista PODEMOS, entre Pablistas vs. Errejonistas, ha dejado al descubierto las vergüenzas (el culo al aire). Las contradicciones físicas, ideológicas, y ambiciones entre el «aceite y el vinagre» el resultado ha sido una división de libro «fifty and fifty» por el control del aparato, o control de la cosa. El concepto ‘hippie’ de los hijos de las flores, ‘paz, amor y fantasía infinita con la naturaleza’, no ha existido, ni se le espera. La política, supera la comuna ideal del falansterio anarquista de la igualdad y la idea de justicia distributiva. No todo es plebiscitario en la sociedades complejas. No lo he descubierto, yo. Fue el estagirita Aristóteles, el que intuyo el concepto de sociedad compleja, y la delegación de poder, como uno de los granes logros de la civilización occidental, contra el desgobierno de todos, opinando de todo.

La división ideológica, no puede definirse como armonía, sino antagonismo, puro y duro. Ni en sociedad, ni en manada, la competencia por el liderazgo y el territorio, resultan benévolas. Aquí lo visible, es una pelea callejera de testosterona sin ideas. Es un combate de ambiciones, sin corazón, en términos de negocios y accionariado. Si esta pelea entre gallos por el coroto ( la cosa) es un ejemplo de modelo de “regeneración democrática” yo soy un pingüino nativo del sahara.

‘No hay que alterar nada, si queremos altéralo todo’ El enunciado no es errático, solo funciona para la política, responde a una ley ‘natural de la sociedad’. Es lo contrario a las leyes positivas, que regulan la política en democracia (sociedad analógica). Si no te mueves por mucho tiempo, te mueven a la fuerza, carajo!

El empoderamiento social horizontal (sociedad hiperconectada) regula esta nueva ley del movimiento político. Lo estático conspira contra sí mismo en el populismo. Lo decía Pablo Picasso: «La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando»

Esta nueva versión inversa al aforismo literario de la novela El Gatopardo: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. “Es una de esas batallas que se libran para que todo siga como está”  La frese de la novela el ‘Gatopardo’ de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, es una de esas freses brillantes que inauguran un nuevo tiempo para un nuevo siglo. La política, se reinventa en estos aforismos literarios, cuyo único fin es  la de ilustrar nuestra propia incapacidad de síntesis, ‘incapacidad de pasar de una perspectiva a otra’ diría: W. Mills. A veces pareciera ser más un recurso retorico, que una constatación de los hechos.

Contradecir la realidad histórica, es Podemita, e incluso negar los hechos, es Podemita; es una necesidad de la nueva política (el populismo) La historia no se refuta, sino que se niega (he ahí el método marxista) Contra las ideas hegemónicas, la negación como metodología marxista es de libro (digamos que la discusión no se halla en Hegel) No se trata de filosofía de las ideas, ni de una concepción del mundo, sino de método revolucionario. Como diría Lenin, ‘la revolución es la organización de la mentira’ Ha sido así en el socialismo utópico, y sigue siendo así hoy día, como gramática y estética del populismo.

El populismo, sin ideología, se reinventa en el pragmatismo organizativo, en realidad no existe ortodoxia populista. Existe pragmatismo sin ideología, organización. Primero porque son incapaces de generar sus propias ideas. Segundo porque los populismos se rebelan verbalmente contra todo lo existente, contra los convencionalismos, incluso su propio credo. Y si es necesario contra sus creadores, como ‘la purga contra los errejonistas’. Si existe el populismo, este por definición es movimiento. No tiene marco positivo, no hay ley que lo regule, porque todo en él, es naturaleza (pulsión) instinto.

“Existe la conciencia del enfermo y el enfermo en la conciencia” Una esta legitimada, la otra es miseria para quien la padece. Una es consecuencia o respuesta biológica al medio, la otra es cultural. Una es benigno, la otro mortal. La sociología y la antropología explican bien esta configuración psicosocial en las sociedades urbanas (la cultura de la pobreza).

Una parte del éxito del populismo, es entroncar con ‘el enfermo en la conciencia’. homologar promesas y beneficios con frustraciones atávicas nativas. He ahí, la mecánica del relato populista, que no es nuevo, es nativo, de la cultura de la pobreza, el odio, la exclusión, la ignorancia y el fracaso; bases del modo rupturista con la realidad. No es un modelo de izquierda, ni de derechas, sino de expectativas: “En realidad el mundo está recreado de perspectivas inacabadas (polvorín), de ahí que dividamos el mundo, en concepciones político subjetivas,  en izquierda, derecha y populismo multicolor.

¿Qué es lo qué no vemos, que nadie ve, que tú ves, que nadie ve? Para el Nobel de literatura Bob Dylan, la respuesta estaría en el viento. Pero me parece a mi, que ese viento es del siglo pasado; pero estamos en tiempo muerto, agonizando el año 2016 y sin respuesta aparente. A un intelectual nunca, pero nunca, le plantees esta pregunta, porque se situaría fuera de la lógica formal, el jardín fecundo de las especulaciones elegantes. Estamos obligados a opinar, sobre opiniones, no sobre realidades, se opina sobre lo que no se ve. Al final terminamos viendo lo que nadie ve, la nueva realidad del cambio. Las masas sólo ven lo que tú ves que nadie ve. Se cumple aquí el mensaje de: Godot no vendrá hoy, “pero mañana seguro que sí”.

Un análisis marxista clásico nunca hubiera podido entrever que la tecnocrática América fuese capaz de producir un elemento potencialmente revolucionario entre su propia juventud. La burguesía, en lugar de descubrir a su enemigo de clase en las fábricas, lo encuentra al otro lado de la mesa llena de mantequilla y bistecs, encarnado en sus propios hijos mimados. « EL NACIMIENTO DE UNA CONTRACULTURA / Theodore Roszak»

Populismo hegemónico

El ciclo eterno del populismo

‘El populismo es política para idiotas «Alberto Moreiras»’

El populismos es un recurso, no una ideología

“El populismo sólo buscan encajar lo imprevisible en la sociedad, es el equivalente al cisne negro de la política” Este post trata de reflexionar sobre la complejidad teórica del populismo, y la fabricación o la invención de una controversia instalada en la opinión pública con respecto al vocablo ‘populismo’ su significante y su significado. Para muchos o para casi todos es una categoría perteneciente al diccionario de los insultos y las descalificaciones, un concepto ideológico de la derecha liberal. Otros vemos en el populismo una fuerza especulativa e instrumental, y un modelo de discurso, motor organizativo del Cambio político y social, con fines totalitarios; o del Cambio como falsa necesidad popular de la sociedad indignada hacia la auténtica democracia, el poder de la gente. (no hay ciudadanos hay gente) El populismo hegemónico en un sentido político es la supremacía sobre la racionalidad del discurso imperante del estado, es la democracia posnacionalidad. El poder de la gente, la supremacía del pueblo sobre otros.

El populismo «demagogia» es tan viejo como la humanidad, y siempre ha sido como dicen los indios en las películas de vaqueros (Far West) ‘Ser gran medicina blanca’. La noción general del vocablo «populismo» en las ciencias políticas es un “concepto ambiguo” que puede tomar todas las variables que se nos ocurran.

Se da el caso, y ese es el problema, que dos personas pueden estar aplicando el mismo concepto a realidades históricas diversas, contrarias y complejas, pero con interpretaciones valorativas idénticas y finalistas. El uso indiscriminado por parte de “Dios y el Diablo” lo han vaciado de contenido, hasta su infravaloración. Hoy pertenece al repertorio de los insultos y las descalificaciones políticas y anecdóticas, neo-nihilismo social.

Según Platón y Aristóteles la demagogia ‘el Populismo’ puede producir una crisis extrema de la República. Aristóteles, se acerca más al concepto actual de (populismo) y es más contundente en su apreciación. Para el discípulo de Platón, la demagogia es la decadencia de la democracia, crisis de valores. Hoy en día, el concepto griego ‘demagogia’ es insuficiente para describir realidades mucho más complejas, dinámicas y organizativas que los planteados en la época de República griega, de ahí el uso generalizado de una nueva categoría en la Sociología Política «Populismo» como sustituto o ampliación al concepto demagogia.

No puedo estar de acuerdo con aquellos que relativizan el valor científico del concepto «populismo», o sobre la validez descriptiva y metodológico del mismo.  entiendo las distintas posturas ideológicas (izquierda y derecha) que nos alejan de su uso científico, ético y estético. En filosofía estaríamos ante dos posturas radicales e irreconciliables del mundo. La filosofía negativo de “lo que no es” a la positiva de ” lo que es”.  Si el populismo sirve para afirmar vs. denunciar, “lo que no es” o para “lo que es” invalidará su doble discurso.

El populismos es un recurso, no una ideología, tampoco un dogma, es más un sistema o movimiento, de ahí el sufijo ‘ismo’ movimiento, escuela, sistema doctrinal. El populismo apela al pueblo para construir su poder, entendiendo al pueblo como las clases sociales bajas y sin privilegios económicos o políticos. Todo populismo desmonta el ‘status quo’ de ciudadanía, al modo gente, la democracia posnacionalidad.  “El populismo, más bien, se esfuerza permanentemente por construir un pueblo” Martínez Marzoa.

La mejor definición es la de Alberto Moreiras: “El populismo es un movimiento que no aspira a su cumplimiento, o más bien un movimiento cuyo cumplimiento es su misma permanencia efectiva como movimiento. Y es esto lo que lo hace política para idiotas (agitados)”.

Los síntomas

Los populismos en Europa, reverdecen como la primavera (Primer verdor) después de un largo periodo estacional de ‘apoliticismo’ es el efecto de la atenuación de los antagonismos colectivos y de clases en las sociedades avanzadas, cuyos síntomas son la falta de interés progresivo (apatía) de los ciudadanos con respecto a los asuntos civiles, públicos y de partidos. Estos síntomas no son negativos, no diagnostican una patología o disfuncionalidad del capitalismo liberal, más bien fatiga, o simple ciclo Me inclino más por este último, el ciclo.

Los puristas decimos que el populismo no es una ideología sino más bien un procedimiento político táctico cuyos fines son conseguir el poder político. El populismo al igual que la retórica, tiene una finalidad persuasiva o estética, añadida a su finalidad política. El populismo es tan viejo como la humanidad, tiene sus orígenes en la religión la moderadora del discurso político de antaña. El problema del populismo para las democracias, es su mortal recurrencia histórica o deriva en modo bucle, especie de cinta de Möbius. Todo populismo es autodestructivo. La historia no conoce ninguna sociedad que haya sobrevivido a su voraz apetito aniquilador. El populismo se asocia a la ‘decadencia’ de los pueblos.

El populismo es transversal al Statu quo de la sociedad y del estado. “Consiste en exaltar prejuicios, emociones, miedos, carencias y esperanzas para ganar apoyo popular, con frecuencia mediante el uso de la propaganda o ideología de la indignación” La sociedad líquida, es trasversal, y por propia definición es más abierta a la sociedad tradicional de los ciudadanos. Una sociedad horizontal acumula poder, convierte la política en conversación horizontal, en hiperpolítica.

La contabilidad del populismo

Lo más jodido para la filosofía son los conceptos «Bueno, malo» y son paradójicamente lo más simple para las ciencias políticas, y lo más ambiguo para la sociología política. Los hechos sociales, en ‘apariencia’ se parecen a la contabilidad de las facturas de una pequeña tienda o comercio de abarrotes, con dos clavos en la pared a modo de contabilidad. Uno para las facturas de ingresos, y otro para los egresos; entradas y salidas de dinero.

El populismo convierte lo complejo en simple dicotomía del bien y del mal; lo bueno y lo malo lo hace visible en una especie de tablón con dos clavos (pinchos) el clavo de las cosas buenas, y el de las malas.  Es el mismo modelo de contabilidad visible. El populismo es el sistema que hace visible la dialéctica del bien y el mal.

“No hay consenso aún sobre la definición, de populismo” Esta es una de las leyendas urbanas más difundidas en ciencias políticas. El enunciado es falso, la definición existe como categoría en la Sociología Política, y es aceptada por todos, sin divergencias ni fisuras. Es una de esas construcciones ‘bellísimas’ de la Sociología Política y las ciencias sociales en general. Quizás una de las mejores construidas o acabadas del siglo XX. Una cosa es su definición y otra muy distinta el uso arbitrario o la instrumentalización ideológica del concepto populismo, según convenga a los fines partidistas.

Consecuencialismo Gramsciano

Acabemos con el liberalismo, para acabar con el populismo” “Cuanto más triunfe el neoliberalismo como régimen social, más probabilidades tiene el populismo de triunfar como régimen político” José Luis Villacañas. –Es por lo menos sorprendente, viniendo de quien viene, un catedrático en filosofía, de la universidad complutense de Madrid. Es algo así como matar al enfermo para acabar con la enfermedad. En principio es un análisis ‘político’ reduccionista de la realidad, válido para cualquier modelo de sociedad en la historia. Su argumento nunca se agota en sí mismo. Sin un resquicio al modelo, toda sociedad es ideal, la utopía comunista. Hagamos una lectura sociológica del fenómeno populismo.

El concepto de populismo de Luis Villacañas, en su ensayo intitulado ‘sobre populismo’ parte de una premisa falsa, ‘el populismo entendido como una consecuencia’ o el resultado lógico de una causa. En la forma y en el fondo es una proposición ideológico del «Consecuencialismo marxista» La teoría que sostiene que los fines de una acción suponen la base de cualquier apreciación moral que se haga sobre dicha acción. Estructura de pensamiento muy arraigado en Antonio Gramsci.

(NOTA)  Habrá parte II de este post, estará dedicado a una aproximación crítica al  libro de Villacañas /sobre populismo.

Poder líquido, nuevo paradigma.

hiperpolítico

¿Qué es el medio líquido?

Es un medio abierto de comunicación digital personal móvil e inteligente, democrática y flexible, de empoderamiento social y externalización horizontal del individuo, caracterizado por su fluidez, ubicuidad y omnisciencia, capaz de modificar la conducta humana y el ser social. «Smartphone, el medio líquido»

La sociología política debe ampliar los límites de su lengua, o será incapaz de analizar los nuevos cambios sociales del siglo XXI, y de la humanidad hiperconectada. Revisar las nuevas relaciones de poder y de concentración horizontal del poder.  Cualquier ecuación que no incluya las nuevas relaciones virtuales y organizativas de la humanidad, y el paradigma del poder líquido, nos abocará a ser cualquier cosa menos sociología política. Preguntémonos: ¿Han cambiado las nuevas estructuras de clases? Sí. ¿Las relaciones de poder? Sí. ¿Los valores emergentes de la sociedad? Sí. ¿El control social por parte de las oligarquías? Sí. ¿El concepto de democracia? Sí. ¿Y las relaciones de poder en las estructuras jerarquizadas? Sí… El problema no radica en la lectura tradicional tautológica del cambio, sino en el modelo de sociedad disruptiva, inédita en la humanidad

¿La Hiperpolítica, es el nuevo poder?

“La concentración de poder es el motor de la historia”. Fíjense que no digo acumulación de poder, que no contempla movimiento alguno, como sí lo tiene el concepto de concentración de poder en sentido vector de movimiento. Uno es ‘inter’ y el otro ‘intra’ Si hablásemos de acumulación de poder, estaremos hablando de élites del poder. Pero no de movimientos de masas, sino de poder ‘intra’ vertical de grupos históricos. A mi modo de ver ello introduce un elemento novedoso diferenciador para entender el cambio político actual.

El empoderamiento de las masas genera concentración ‘inter’ en movimiento, concentración de poder, flujo en una sola dirección teleológica, de fines últimos. Es un poder paralelo al poder vertical tradicional de las élites. Imaginemos un reloj de arena, vaciándose, y paradójicamente concentrándose, plegándose sobre sí misma. Es una realidad inédita para la sociedad globalizada, el “inter-poder” la hiperpolítica.

La hiperpolítica la podemos definir como concentración de poder horizontal ‘in crescendo’ pero con sentido y dirección teleológica, orientada a fines últimos. No es el electorado dando el voto a, sino, sino el electorado tomado el voto de. No existe un coeficiente matemático, ni un sistema de medida de concentración de poder, que mida el movimiento de masas en una dirección. Algún listillo me dirá, las encuestas de opinión.

La hiperpolítica, introduce en la praxis sociológica de la ‘sociología política’, la necesidad de alcanzar una fisura que permita ir más allá de la evidencia, de las prenociones en sociología, o de los ‘Tipos ideales de Max Weber. Cuando hablo de ‘Ruptura Epistemológica’ me refiero al espectro de las nociones y de los límites a nuestro conocimiento, expuestos por el genio de «Gaston Bachelard» La sociedad hiperconectada y organizada, cuestiona nuestras nociones clasistas de: el poder real y el poder aparente.

“Para Bachelard el materialismo racional se halla en el centro de un espectro epistemológico cuyos extremos son el idealismo y el materialismo” Estos dos elementos han sido determinantes a lo largo de la historia del conocimiento. En apariencia este es el movimiento y no otro, desde Kant hasta nuestros días. El conocimiento se ha movido a través de un perfecto ‘continuum’ donde todos los conocimientos parten de cero absoluto, creciendo o decreciendo. El materialismo racional, puede tomar los valores positivos de la escala, y su movimiento ascendente se conoce como cambio epistemológico.

Hay que diferenciar el concepto clásico marxista de; ‘poder de las masas proletarias, al de ‘poder horizontal estratificado de las masas’, poder líquido. Esto refuerza mi tesis sobre la sociedad humana, como sociedad del mercado. El Manifiesto Cluetrain de Fredrick Levine, y David Weinberger, introduce 99 tesis o pistas sobre el cambio revolucionario de los mercados. «Los mercados son conversaciones horizontales»

“La revolución social media ha puesto las bases de la sociedad empoderada; hoy sociedad líquida, el poder liquido, masas inteligentes. No solo estamos en presencia de una nueva sociedad del mercado inteligente en conversación horizontal disruptiva, también ante un nuevo concepto, el de ‘la memoria de las masas’ o externalización del conocimiento a través de los medios líquidos como los smartphone y tablets.

Decía C. Wright Mills, que: La percepción de los individuos, era cada vez más, alimentada por los medios, en detrimento de la experiencia directa; es, por consiguiente, más vulnerable o más dependiente o más controlado. Podríamos llamarla, la sociedad analógica, sociedad vertical. Esta teoría sobre los medios de comunicación social y los mercados, fueron muy influyente en la sociología y en los pensadores contemporáneos del siglo XX.

El mercado interconectado permite a las personas tener conversaciones de “humano a humano”, que tienen el potencial de transformar las prácticas tradicionales y la percepción del mercado y del Poder Político. Creando en las masas una memoria virtual inédita en la historia de la humanidad. Se llama concentración de poder horizontal.

“La teoría de las élites tiene su punto de arranque en la constatación, fácilmente observable, de que en toda sociedad hay unos que mandan, gobiernan y dirigen (la minoría) y otros (los más) que obedecen y son gobernados” El fundamento de la teoría está, pues, en la oposición entre quienes detentan el poder, las élites, y los que no tienen poder, las masas, que son dirigidos por aquéllos. Es más una matriz de opinión, hoy día, que una constatación empírica de la realidad, estas relaciones de poder y las masas han cambiado. La hiperpolítica, es el nuevo Poder, bien por superioridad o por exceso de conciencia Política o ‘Memoria de las Masas’, es concentración de poder horizontal, Se llama el Poder Líquido.