Liberalismo silencioso

Hasta ayer o hasta ahora, después de seis décadas de paz, progreso social y tecnológico, democracia y libertad, y globalización (aburrimiento total) habían castrado a la vestía liberal, padre de la globalización. En realidad, el modelo político liberal no estaba en peligro, gozaba de buena salud. La conciencia política del joven liberal estuvo desmotivada sin vigor político en su zona de confort, encapsulada en una especie de crisálida invernal, que durante las últimas décadas fue incapaz de eclosionar por sí misma, de renovar su ideario político ante los nuevos desafíos del populismo. La sociedad del bienestar, el progreso y libertades económicas y civiles, en apariencia, no están en riesgo, pero sí cuestionadas por el creciente populismo conservador de izquierdas y derechas. El peligro está en la hoja oculta del conservadurismo romántico: libertad a cambio de protección, la vuelta a la tribu comunista y populista que va ganando espacios en la opinión pública.   

El ímpetu del progresismo político y su agresividad pedagógica cultural (victimismo) habían construido o más bien reconducido las fuerzas negativas del descontento, el fracaso y la resignación en rebeldía juvenil sin parangón, sin ninguna analogía con el pasado reciente. El ímpetu intelectual y literario del comunismo romántico, prometía sociedades más justas basadas en la igualdad, la uniformidad y la libertad; ciudadanos empoderados de virtudes y humanismo socialista distributivo y estatista. Hoy el socialismo utópico vs Socialismo real y medio pensionista, han dejado tras su paso, su nefasta religión horizontal sin Dios. La contracultura nacida en el corazón de las sociedades capitalistas “opulentas” siempre fue antisistema. Hoy se diluye el complejo invernal de ser “Joven, liberal pasivo” dejando paso a Jóvenes liberales arrecho y movilizados y activistas. Esta neuro-revolución de jóvenes liberales (por ahora sin ideología partidista) no tienen dueño por ahora, de ahí, la división y la subdivisión mecánica inexorable, que se ha iniciado, y no encuentra partido fijo, identidad de pertenencia. Los jóvenes liberales y de centro en Europa están en fase biológica de “mitosis continuada”, en ciclo de divisiones sucesivas que hasta día de hoy no han parado.

Los partidos liberales como el partido popular (PP) de España dónde convivía todo el zoo-espectro ideológico de la derecha radical conservadora y liberal, hoy no logra sujetar en su seno las ansias individualistas de personalidad propia (identitario ideológico). Es un suicidio político la independización ideológica sin destino, de la juventud liberal, y hasta ahora tímida y silente, buscando los purismos, la idea originaria, el santo grial de la identidad del germen de las ideas, el partido espejo. Ante el auge agresivo de los populismos conservadores de izquierda y de derechas. Los partidos liberales y de centro, se suicidan en una huida hacia fuera, incompresible. Los cambios deben venir del debate interno y la participación generosa. El modelo de partido leninista que ha dado origen a los partidos del siglo pasado, son eso, el pasado.

Esto que hoy llamamos partidos progresistas de nueva generación no son tales, sólo queda el nombre desconectado e la realidad. La izquierda y la derecha mimetizada en los epítetos progresistas y comunistas, en realidad son conservadores, es lo que les pide ahora el cuerpo. La globalización los ha regresado a la charca originaria del proteccionismo nacionalista. En realidad, los jóvenes liberales, han colgado el cartel de no alimente más a la bestia conservadora. Hasta ahora la derecha liberal jugaba a parecerse a la desaparecida socialdemocracia, “danzando con lobos”, especie de Kozachok folclórico, dónde el hombre imita de forma lineal los pasos, el carácter y los movimientos de su pareja a un ritmo constante e improvisado. El invierno liberal se ha transformado en indignación, y ésta en eclosión primaveral. En España la derecha busca identidad propia, partido espejo. Pero ni el partido PP es espejo, ni Ciudadanos ni Vox, son receptáculos que amalgamen tanto malestar de identidad, pero aún queda espacio para un cuarto partido de derechas; ¡y quien sabe! Este nuevo partido logre integralos a todos.

Animal inacabado

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Humano Inacabado
No es mío el descubrimiento del «animal inacabado» tampoco el concepto en sí, pertenece a Theodore Roszak, sociólogo icono de los ´70. Así como otro maravilloso concepto cuasi-mágico, como el de «contracultura». Pero el concepto de ‘animal inacabado’ me subyugo, me dominó hasta el punto de querer hacerlo mío, parte de mi jerga científica. Nunca antes un concepto se había presentado ante mí como necesario. Hay cosas que descubrimos pero ya estaban inventadas. Especie de eslabones perdidos que te permiten sintetizar ideas, que por sí solas estarían dispersas, inconexas.

Encuentra un simple palo torcido, y de repente se convierte en otra cosa, por ejemplo, en un «Boomerang» eso suele pasar, en realidad cuando sucede, te transforma en un investigador, y ya no dejas de observar todo. Sucede muy a menudo en las ciencias sociales, encontramos cosas y conceptos creados por otros con una utilidad muy específica, y carga emocional, a veces ambigua, a veces marginal. Hasta que alguien descubre la genialidad del concepto, su riqueza, y la convierte en una categoría exhaustiva, que logra unir y explicar ideas inconexas, en un cuerpo teórico e histórico.

‘El Animal inacabado’ es el humano inacabado, el sujeto histórico inacabado en todas las ciencias del hombre. Ninguna ciencia, ni la filosofía, ni la historia, explican al hombre como animal acabado. Explican la evolución y el árbol genealógico de los homínidos; otros la evolución en términos de progreso material y sociocultural, como la historia y la antropología. Sin intención de invalidar la tesis del eslabón perdido, que explique el origen del hombre, especie de teoría del: «Big Bang» Habrá que plantearse, si la evolución se ha detenido, o si nuestra especie es la única inacabada.

Para el zoólogo y etólogo de la universidad de Oxford, Richard Dawkins: “somos máquinas de supervivencia, autómatas programados a ciegas con el fin de perpetuar la existencia de ‘los egoístas genes’, que albergan nuestras células”… Somos anfitriones de nuestros genes, o lo que es lo mismo, los genes son nuestros inteligentes huéspedes, con un plan, la supervivencia. No están encargados del diseño humano, eso le corresponde al anfitrión.

Esta es la comprobación teórica del diseño humano inacabado. ¿Qué harían los genes, sin un transporte eficiente, en dos patas y chateando en la red?. Los grandes cambios en la evolución de los ‘homínidos superiores’, fueron determinantes para su expansión planetaria. No hablo de una raíz común, sino de un propósito común, de un diseño común, y de una superconciencia común. “La tecnología es un sistema de representaciones, valores y símbolos potente, es potencialmente una forma de comunicación efectiva, ahora horizontal” El cambio biológico del hombre vertical al horizontal y líquido, no es cultural, es evolutivo.

La sociedad hiperconectada, es un paso más en la expansión, en la supervivencia de los genes. La ‘realidad virtual’ se presenta como una nueva habilidad de la inteligencia humana, hasta ahora desconocida; como en su día fue el lenguaje. La cyberorganización de la humanidad determina una nueva conciencia humana evolutiva. Es una prueba más del hombre inacabado. Dedicamos más tiempo a la realidad virtual, que al mundo real. Lo digital es una extensión del cuerpo humano, diría hoy Marshall McLuhan.

El cambio no es lo que aprendemos, sino lo que percibimos de él (el sustrato común) Es una nueva forma de entender la tesis del ‘inconsciente colectivo’, postulado racionalista donde los haya, o tesis arriesga de Carl Gustav Jung, a mi entender, no superada hasta ahora. Jung, nos ha permitido asomarnos a la caja negra de las especulaciones del hombre inacabado.

El hombre inacabado
Esta categoría resuelve la tautología entre esencialismo y finalismo, del diseño divino de los humanos y lo devuelve a la biología evolutiva del hombre, como el “único” animal inacabado conocido del universo. ¿No conocemos a ciencia cierta, por qué los genes se perciben como estructuras ‘inteligentes’, tampoco el plan final de sus existencia? Desconocemos lo básico, el origen y el final.

La evolución ortogenética del hombre, es la hipótesis más cercana a las de ‘Pierre Teilhard de Chardin’. “Es una hipótesis biológica según la cual la vida tiene una tendencia innata a evolucionar de un modo unilineal debido a alguna “fuerza directriz”, ya sea interna o externa. La hipótesis tiene bases filosóficas de esencialismo, finalismo, y de teología, y propone una fuerza intrínseca que lentamente transforma las especies” Estamos hablando del animal inacabado, el hombre.

Me quedo con esta frases de Bertrand Russell «Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar…» El conocimiento, no siempre avanza, concatenando puentes, a veces derribandololos, el conocimiento no se parchea, se versiona hasta el infinito, es la ley de la sociedad código fuente.